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¡¿Qué?! ¡¿Auto-organización?! ¿Qué es la auto-organización? ¡Ya hemos practicado el socialismo en este país y no funcionó! ¿Qué tontería propones?” – Recibí un comentario así de un compañero de trabajo cuando, inspirado por “Reinventar las organizaciones” de F. Laloux, compartí con nuestro equipo un descubrimiento sensacional: ¡realmente podemos trabajar de forma diferente!

Hay organizaciones, y en ellas personas, que nunca verán el valor de involucrar a las y los empleados en una gobernanza compartida. Hay quienes, aunque sienten la creciente incomodidad de trabajar “a la antigua”, siguen llenos de temores y dudas sobre el incomprensible concepto de la auto-organización. La resistencia es tanto mayor cuanto más se publican ejemplos de empresas que quieren ser “teal” y fracasan estrepitosamente en el choque de las bellas ideas y la dura realidad. Cada historia es diferente, pero en un nivel muy general, hay un denominador común: hay demasiado abismo entre la visión y su realización como para saltarlo sin “preparación” y “equipo”.

Preparación

Estar preparado es ser consciente, madurar para el cambio. El pez no sabe que está en el agua. Desde que nacemos, atrapados en un sistema basado en la planificación y el control, la dominación y la sumisión, la competencia y el interés propio, no somos en absoluto conscientes de que a nuestro alrededor está surgiendo todo un nuevo paradigma.

Mi experiencia empresarial

El mismo equipo directivo, que a lo largo de los años ha construido con éxito una corporación fuerte basada en la burocracia y la autoridad del poder, recibe de la central el reto de transformar la empresa en una ágil y floreciente con el compromiso de las y los empleados. Se contrata a una empresa consultora líder (la misma que suele ayudar a reducir costes y mejorar los procesos de control) y juntos planifican el cambio, desglosándolo en etapas, fases e hitos, enriqueciendo el plan con un paquete de medidas y eslóganes motivadores. La información fluye de arriba a abajo, como siempre, la retroalimentación se tamiza a través de un denso colador o se ignora, los fenómenos que no coinciden con el plan se abordan individualmente con el fin de conducir a los merodeadores a alcanzar el pelotón. La meta del programa de transformación se presenta como la cima de una montaña que debemos escalar en conjunto haciendo nuestro mejor esfuerzo. En la cima, nos espera una enorme recompensa en forma de una posición aún más fuerte de la empresa en el mercado y un valor aún mayor generado para los accionistas.

¿Sientes motivación por esa visión? ¿Sientes más involucramiento? ¿Hay realmente un cambio en este programa de cambio?

Preparase para un nuevo paradigma es dejar de lado el control y el apego a la propia infalibilidad, darse cuenta de que la perspectiva de cada persona es sólo una estrecha porción de la realidad, la humildad frente a la complejidad e imprevisibilidad del entorno, tratar a las y los empleados como responsables, creativos y dignos de confianza.

“Prepararse para un nuevo paradigma es soltar el control y el apego a la propia infalibilidad, darse cuenta de que la perspectiva de cada persona es sólo una estrecha porción de la realidad, la humildad frente a la complejidad e imprevisibilidad del entorno, tratar a las y los empleados como responsables, creativos y dignos de confianza.”

¡Utopía!, dirás, no todo el mundo es digno de confianza, no todo el mundo es creativo, sin un gestor no hay ritmo ni dirección coherente. La dirección debe trabajar en el desarrollo de sus competencias de liderazgo, incluida la capacidad de atender a las personas,delegar tareas, etc. La dirección debe tener un plan y apoyar a sus trabajadores en su implementación eficaz.

Esta perspectiva no hace más que corregir el viejo paradigma. Prepararse para el cambio significa abrise a entrar en un territorio totalmente nuevo. Mis autores favoritos que ofrecen inspiración en el ámbito del nuevo paradigma en el trabajo son, por ejemplo Stephen Denning, Gary Hamel, Frederic Laloux.

Equipo

El equipo consiste en habilidades, técnicas y herramientas específicas. ¿De qué tipo? Permitir la construcción efectiva del espacio para involucrar a las personas en la creación de valor en la organización, e incluso co-decidir cuál es este valor, es decir, en qué dirección queremos ir como organización. Si la palabra “espacio” suena enigmática, sugiero la palabra sistema: funcionamiento o sistema de gobernanza. Conocer los sistemas de gobernanza existentes, alternativos a la gestión tradicional, es como si los peces se dieran cuenta de que hay otro entorno además del agua.

Aquí volvemos a la auto-organización. La auto-organización es un término que utilizo para cubrir ampliamente los sistemas de gobernanza que surgen en el nuevo paradigma, tanto los “caseros”, únicos para las empresas que los han desarrollado, como los que están listos, completos, diseñados conscientemente, descritos y probados, es decir, la sociocracia y, su prima cercana, holocracia (véase mi artículo que compara la sociocracia y holocracia), con sus numerosas variantes. La autoorganización también está asociada a numerosos métodos complementarios como la comunicación no violenta (CNV), Beyond Budgeting, metodología Ágil, Liberating Structures… esta lista es ya muy larga y va en aumento.

La auto-organización es un conjunto de metaprocesos: cómo decidir juntos, cómo dividir las áreas de responsabilidad y toma de decisiones, cómo crear y desarrollarnos conjuntamente y a la organización gracias a la retroalimentación ubicua.

Con la ayuda de estos metaprocesos, cada organización desarrolla y sigue mejorando su propia y única forma de funcionar y alcanzar objetivos: cómo contratamos, cómo recompensamos, cómo compramos, cómo creamos valor, cómo operamos en la oficina, la fábrica, nuestra tienda, etc.

La auto-organización es concreta y muy flexible al mismo tiempo. Al aceptar la toma de decisiones inclusiva y la toma de decisiones conscientemente distribuida, se invita a cada equipo y persona de la organización a ser proactiva en sintonía con los demás.

Gracias a la aplicación de estas prácticas, los equipos de personas iguales son capaces de “remar” de forma eficiente, rápida y eficaz en una dirección mutuamente acordada y desarrollar constantemente la organización, respondiendo de forma ágil a la complejidad al rededor.

La auto-organización no es un caos sin jefe, sino equipos bien coordinados, en los que cada uno puede ser un coordinador/a en sus respectivas áreas.

Mi experiencia de auto-organización

 

En la época en que era estudiante de la Academia de sociocracia, también participaba activamente en varios círculo(equipos) de la organización que dirige la Academia: Sociocracy For All (SoFA). En uno de los círculo, fui seleccionada por un equipo para representar a nuestro círculo en las reuniones del equipo de coordinación a nivel de toda la organización (círculo general). Mi experiencia empresarial fue ligeramente diferente a la perspectiva dominante de las organizaciones sin ánimo de lucro, asociaciones, cooperativa, etc. Y por esta misma razón. Fui elegida una vez más, esta vez por el equipo del círculo general, como representante del círculo de misión, que es más o menos el equivalente a un consejo de supervisión en una empresa tradicional.

Nota: un representante es un rol con pleno poder de decisión en los dos círculos que el rol conecta por su presencia: el círculo primario y el círculo más amplio (de coordinación).

Así que yo, una estudiante que sólo se ofreció a ayudar en la organización de una conferencia, obtuve la confianza para co-decidir sobre las operaciones generales de SoFA (en el círculo general) y el derecho a co-decidir sobre la estrategia a largo plazo de SoFA (en el círculo de misión).

Este reconocimiento, así como el proceso de selección para el rol de representante -lleno de retroalimentación refuerzo y aprecio-, fueron los motivadores más fuertes que he recibido. ¿Te imaginas que en una situación así alguien necesite la visión de una dirección para trabajar bien? La conciencia de que en todos los equipos en los que trabajo soy un miembro igual, apreciado por su contribución, incluso si, o tal vez porque es diferente a la de los demás, me da energía, confianza en mí misma, voluntad de actuar en simbiosis con las demás personas. Este es el poder de la auto-organización.

¿Te interesa saber cómo puedes prepararte con el equipo para guiar a tu organización hacia el nuevo paradigma? Considera la posibilidad de asistir a una de nuestras formaciones o talleres.

 

Foto de Maksim Romashkiny Kindel Media de Pexels.

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